Crónicas de Carranza, Poemas, Zona centro: San Luis Potosí (capital)

1. [LOS RASTROS DE LA CIUDAD AGRIETADA]

La vista desde el Pedregal 

Ojalá y pudiera destruir esta ciudad Todos los edificios 

Hasta los más nuevos 

Que los escombros se distribuyan 

 entre las raíces 

Como si fuera tan sencillo 

Camelias 

Tanto año viviendo aquí 

Que a veces mi casa es como esa ciudad

Los pasillos son las avenidas

Y los muebles son las calles 

Mi cuarto es como un jardín 

Donde la gente platica 

Y bebe cerveza 

Poeta Internacional 

                       Los bares son 

La única vida que pueden encontrar 

                     En esta ciudad

Solo espero ese momento 

                   Donde mis manos 

Se enfríen con el vaso de la cerveza 

                                              y lo que suceda 

Me lleve a san Francisco

                   Mi imaginación 

Dibuja una silueta a mi lado, una sombra 

        Que buenos momentos, 

¡que risa inunda el jardín!

Cierro los ojos

               Y recuerdo el instante  

Mas mi felicidad 

                            Jamás podrá depender

De mi inquietud , ni de la porfía que me ha causado 

Tan solo una palabra oculta, basta para que se de cuenta 

Como si fuera tan sencillo

Carranza

La ciudad   Que ustedes pueden apreciar 

        Ojalá y algún día la abandonen

Y tal vez así si pueda empezar de nuevo

                                 Mejor aún 

Que todo se caiga 

Que todo se llene de pasto y hierba

Que los árboles crezcan libres 

Sin necesidad de que los despierten

Como si fuera tan sencillo 

DAUAJARE 

Esta ciudad tan joven que ven 

Llena de calles con el pensamiento pueril 

Ya se cansó; ya se agrietó 

Ya no queda espacio 

Para esa gente intelectual 

En esta ciudad

Pudiera ser 

Que los versos de Dauajare

Rescatasen la ciudad 

Como si fuera tan sencillo…

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Poemas

Las ultimas palabras de la hidra

En el páramo nocturno Esbozaba sonrisas con dientes de bestia 

el guardián de los cielos 

Apenas abre un ojo 

Buscando con desesperación las ganas, 

De querer cazar algo.

Es esa mi obstinación 

Que a pleno meridiano

Me cegó

Cercenando mis cabezas.

Y cuando desperté 

Sentí el peso del ladrido de un perro

Me apretaba el pecho

Y Mis cabezas, recargadas 

Sobre una piedra,

(Ya por fin descansando)

Es esa mi almohada

Se llenó de papeles en blanco 

es un horno de piedra, con leña eterna 

Donde se cocinan las letras 

Y me doy cuenta 

Que hasta yo salí  

Del  horno de letras 

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Poemas

Mientras yo me acuerde

Uno se dice: 

¿Qué mujer no se vería orgullosa de provocar estos poemas?

como no sea aquella

para la que fueron, por desgracia,

escritos– EDUARDO LIZALDE 

No me acuerdo de ti

Porque quien sabe 

A que tipo de corazón 

Tan ruin 

Le sea un endiosamiento 

Violentar 

El éxtasis,

De lo que llegué a sentir.

Me acuerdo de ti 

Y los cactus 

Que fogueaban a tu alrededor

En el calor del altiplano 

Terminaron secos 

Obligados a tragarse sus propias 

Espinas.

No me acuerdo de ti 

Y todos los versos que 

Me saque del alma 

Pensando en tu rostro,

Se han contaminado 

De tinta gris 

Y del veneno de una

Araña que en su misma

oscuridad y hogar

Se queda encerrada

Entre las horas.

Me acuerdo de ti 

Y nunca tuviste 

La voluntad de decirme,

Que esto sería un juego vil.

No me acuerdo de ti 

Y no me pidas que te busque 

Créate mil odios de estas líneas .

Me acuerde o no me acuerde de ti 

Lo que me hiciste 

No tiene madre

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Poemas

El otro Doroteo 

I. Breve descripción de su persona 

Detrás del trabajo final 

Vienen las tachaduras,

Correcciones,

Las manchas de sangre 

Y la ligera salpicadura del tequila

en los versos.

Este es el otro lado de Doroteo 

Es una mitad de su corazón 

Donde limpia su pluma 

Esta es La sombra roja 

que persigue sus pasos 

Que se caracteriza  

Por señalar que ya todo se ha perdido 

Todo acaba desde el comienzo,

Si se lo propone.

Nació en el año de mil novecientos 

noventa y ocho 

En febrero

El viento azotaba 

Contra los cristales del hospital 

Y fue ahí cuando llegaron los versos 

Salió una ráfaga, que venía desde Carranza 

Y los versos, se le impregnaron 

Al alma.

El reconoce 

Que Ya están escritos todos 

Los versos de amor 

Sin embargo hace el esfuerzo 

Por escapar del lugar común.

Después borra cualquier rastro de tinta

Nunca le satisfacen sus versos,

destruye la hoja de la libreta

Y las diez que siguen para que no se contagien,

De tanta cólera y aburrimiento. 

Escucha a los intelectuales, a los que leen 

Y cuando esta cerca de ellos no se atreve a abrir la boca

 siempre sonríe 

Algo que lo mantiene muy ocupado 

Es amable, incluso en los momentos 

En los que se desgarra por dentro 

<<Que nunca se pierda ese gesto de caballerosidad>>

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Poemas

Mientras yo te quiera 

Con este poema, que modifiqué de manera drástica, pero su esencia es la misma, gané el tercer premio en el concurso de poesía de amor en el ITESM campus SLP.

Es esto, dioses, poderosos amigos, perros, niños, animales domésticos, señores, lo que duele”- Eduardo Lizalde

Sabía de los riesgos Que tomaría 

Al escribir sobre esto 

Y de las cosas 

que me acabarían 

Al hablar sobre esto 

Lo quise intentar una vez más

Yo soy de los otros lobos 

De los que se quedan esperando 

Sin estrategia ni objetivo:

-Yo solo quiero ver tu risa –

¡Escucha el cantar de mi alma!

Me atravesó una lanza en el estomago 

Una llama expansiva recorrió mi cuerpo 

Y que complicado me resulta estar sentado 

En una hamaca, en el sol o en la noche 

Con los astros a mi lado 

Y solo estar pensando en ti 

A todos mis amigos les hablaba de ti

Les hablaba de una pequeño fragmento 

Que me sacaba directo de lo más

Lúcido del corazón: 

“Y mientras yo te quiera

Quiero que sepas que

 en tus ojos color jade 

Reflejantes de tenue luz 

Miré una sonrisa pronunciada 

Cual si fueras una bella hoja 

Recorriendo el desierto,

La manera en que corre tu cabello 

Cascada salvaje 

que se estremece entre las piedras.

Sobre los caminos:

Estrellas y fragmentos nocturnos 

Se pasean sobre ti 

Recorren todo tu cuerpo 

Derraman su esencia 

Moldeando, cuidando ese detalle tuyo.

Siempre quise ser tu amante

Aunque sólo durara un atardecer

El tiempo no hubiera importado 

Llevarte cactus y poemas 

Cantarte canciones

Pero mientras yo te quiera

Abrazaré mi mundo como si fuera el tuyo 

Y perseguiré tus sueños 

Como un caballo desbocado

O un rayo preciso, apaciguado 

Siempre seré la flama 

Que se ve en la oscuridad del túnel”

Así acabo este poema 

Y así se termina este amor 

De manera inconclusa

Aquí cerré un ciclo 

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